Hay una canción, que me gusta bastante, no tanto por la dedicatoria, sino por la retórica que utiliza en sus versos. Dice algo así como: «Si la luna no es de queso, ni las nubes de algodón… si tu boca no es de fresa, ni en tus ojos sale el sol». La verdad es que este tipo de canciones me chiflan. Me encantan los juegos de palabras.

Pero como ando meditando en estos días, analice con detenimiento la letra…
¿Conoces a alguien en cuyos ojos salga el sol? I don´t think so.
Entonces ¿Por qué le dirías en primer lugar esto a alguien? Probablemente porque lo ves con ojos de ilusión (de cariño) y no de realidad. ¿Cuantas veces idealizamos a las personas, sin darnos cuenta de lo que ello implica?
“Una mentira repetida mil veces, se convierte en realidad” Y a veces el pensar mucho de cierta manera en alguien puede alterar nuestra manera de verlo/a.
Estamos vivos… y son muchos y muy variados los sentimientos, pensamientos, ideas, creencias y actitudes que nos forman y nos dan nuestra humanidad misma. Pero a veces, idealizamos tanto un solo aspecto de las personas, que olvidamos que son humanos, con errores, con fallas y con aspectos varios y distintos a los que nos enamoran. A veces ponemos nuestra expectativa tan alto por alguien, que si ese alguien llega a romper con la burbuja de cristal que creamos alrededor de el /ella, el golpe será tan abrumador, que devastara más que su solo recuerdo.
Creo como un pensamiento muy personal, que nuestro diseño humano, incluye una falla en el sistema que nos hace mentir desde pequeños, mentir para adaptarnos, para subsistir, para coexistir, ¡para EXISTIR! Y a veces es de este perfil que las personas creamos a conciencia o inconscientemente de lo que realmente nos “enamoramos”.
¿ Cuantas veces nos ilusionamos tanto con alguien, no con bases ciertas, sino por una idea nuestra? Al grado que cuando besamos sus labios, pensamos que son de fresa, cuando nos mira, pareciera que vemos el sol. Romeo mismo, declaró que la luna envidiaba los rayos de Julieta, a quien declaraba como un “hermoso sol”.
¿Que hubiera pasado si la historia de Romeo y Julieta hubiera durado un poco más?. ¿Y si a romeo le hubiera tocado convivir con una Julieta “en sus días”? ¿Y si a Julieta le hubiera tocado convivir con un Romeo agobiado por el trabajo? ¿Seguirían declarándose su vida misma el uno al otro?
Las personas somos mucho más de lo que mostramos, por eso aquí, y en muchas partes he declarado una y otra vez, que si bien el amor es una decisión, debemos ser prudentes con nuestras decisiones. Dejar de ser tan simples en el querer, pues enamorarse implica amar de manera integral a nuestra pareja. En sus buenas y en sus malas. En sus mejores romances, y en los peores desdenes. Cosa que no sucede cuando nos dejamos perder en el romance de una aventura, que solo mostrara los pétalos de la rosa y no precisamente las espinas.
En la canción de la que hablo, el autor se reconoce como un tonto… pues descubrió, al parecer muy tarde, que la luna no era de queso, que las nubes no son de algodón, que su boca no era de fresa y que en sus ojos nunca salió el sol.
Le dedicamos tantas canciones a alguien, escribimos tantos poemas, tantas frases al aire, ¡tanta poesía en la lengua! ¡tanta agilidad en el lápiz!… No le veo nada de malo, pero tengamos los pies en la tierra, no hay una persona perfecta para ti en el mundo. La perfección que buscamos nosotros la creamos a la par de nuestra pareja, adaptándonos, cediendo, pero sobre todo, dejando de idealizarla de manera tan efímera como real.
Si la luna no es de queso, ¡deja de verla con antojo!
Alexander L.
Creo que es de mis favoritos!! 🙂 gracias por compartir!…
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