No faltó tiempo, ¡faltaron huevos!

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Ya es lunes, (mentira, ya es martes) y espero hoy si subir a tiempo este nuevo post, (pues no, lo subí un día después). Gracias a todos aquellos que se toman el tiempo de leer lo mucho o poco que mi cerebro quiera compartir. Que aunque en ningún momento me jacto de que sean verdades absolutas, sí son muy mis verdades. Como dice mi biografía, “no siempre digo lo que pienso, pero siempre pienso lo que digo”

Y hoy quiero compartirte esto… hace unas semanas platicaba con alguien acerca de un tema en específico y dentro de un mal entendido me dijo: “creo que faltó tiempo”. No entrare en detalles acerca del contexto de la conversación porque obviamente es algo personal. Pero sí en todo lo que pensé sobre la frase. Yo pensé horas después, y hablando de este tema, que entre nosotros pudieron faltar muchas cosas, pero tiempo no, tiempo había sobrado.

Si tú, me estás leyendo, y fuiste tú quien me dijo esta frase, aprovecho para decírtelo aquí, tiempo no faltó. Si quieres, pudieron faltar ganas, decisión, coraje, amor, deseo, motivación y convicción… Repito, pudieron faltar muchas cosas, pero tiempo no.

Y bueno, como suelo pensar demasiado las cosas, cuando una idea tiene la suerte de caer en mi mente. Así, por una sola frase caí en cuenta, de cómo en general, todos vivimos esperando que algo cambie a nuestro alrededor. Confiados en muchos factores externos, esperando que “la gente” haga algo por nosotros, que un determinado día llegue para tomar una decisión. Esperamos que nos quieran para atrevernos a querer, esperamos que se nos declaren para poder andar con alguien. Esperamos que un buscador de talento nos encuentre, esperamos que nos llegue a la mano una invitación para audicionar para una banda musical, tenemos tantas ganas de besar a alguien, pero esperamos que nos besen primero.

Pero…

¿Y si las circunstancias o las personas esperan lo mismo que tú? ¿Y si tú estás esperando que te den el primer beso, y la otra persona espera lo mismo de ti? ¿Y si tú esperas a que lleguen a ofrecerte el trabajo de tu vida, pero el trabajo de tu vida espera que llegue el candidato perfecto? ¿Y si vives esperando que a tu puerta llegue el amor de tu vida, y el amor de tu vida espera en la suya?

¿Cuantas veces estas con alguien y se puede cortar la tensión en el aire porque mueren por besarse, pero pueden pasar dos horas hablando de tonterías, haciendo movimientos sugestivos, y ninguno de los dos toma la iniciativa? Y cuando alguien la toma, se dan cuenta que siempre quisieron besarse y que solo perdieron tiempo esperando a decidirse.

¿Cuantos años has dejado pasar esperando hacer algo diferente con tu vida? Y si nunca lo haces, ¿Qué dirás al final? ¿Diras que te faltó tiempo?

 ¿Cuántos años has esperado estudiar una maestría en el extranjero? Aceptémoslo, dejamos pasar oportunidades, dejamos pasar momentos, personas, amores, celebraciones, retos personales, sueños, y les buscamos mil pretextos, “Faltan tantas cosas”. Y si, pueden faltarnos muchas cosas, pero tiempo no, nos falta la decisión de ahorrar, nos falta la convicción de vivir solos en un país diferente, nos falta la disciplina de investigar universidades y trámites necesarios, nos falta paciencia para lidiar con trámites migratorios tal vez. Pero si has querido esa maestría hace 5 años entonces no ha faltado tiempo…

¿Cuánta gente espera a que un ser amado este en su lecho de muerte para llorarle, y pedirle perdón por algo que pasó hace 20 años? O para decirle que siempre lo amó, y que se arrepiente de haberlo tratarlo así… etc. O aún peor, cuanta gente ya no alcanza a hablar con alguien antes de que muera, y piensa; “me falto tiempo”. Cuantos hermanos viven distanciados por años, y cuando un padre muere y les pide que se perdonen lo hacen, no sin antes haber desperdiciado tanto tiempo de sus vidas. Nunca faltó tiempo, les faltaba convicción de perdonarse.

Y aún en la rutina diaria, queremos hacer muchas cosas, pero nos quejamos de que no nos alcanza el tiempo. Decimos que en la tarde hay muchas cosas que hacer como para ir al gimnasio, pero no nos levantamos a las 5 AM para ir por la mañana. Decimos que en la mañana tenemos muchas obligaciones para correr, pero no vamos en la noche en lugar de ver televisión. Si hablo por mí; quiero escribir todo el tiempo, pero a veces lo pierdo en mil cosas más en lugar de sentarme a hacerlo. ¿Realmente qué es lo que nos falta?

Si pones de excusa que “falta tiempo” te diré algo amigo/a, que el tiempo es tan relativo, que a veces unas horas son una eternidad, y a veces una eternidad parece un pestañeo. A veces “para toda la vida” dura unos días, y lo que pensamos que sería “una aventura” puede durar décadas.

¿Porque demonios esperas que esa persona te declare su intención de andar contigo, y no tomas tú la iniciativa? ¿Qué esperas para dejar lo que te hace daño? ¿Qué necesitas para enmendar los caminos de tu vida? ¿Qué te falta para emprender el negocio con el que sueñas?

Lo que realmente nos falta es ¡convicción de querer hacer las cosas! una convicción que nadie más nos dará. Que por mucha gente que nos quiera inspirar, ayudar, apoyar, aconsejar, si no la logramos engendrar dentro de nuestro ser, no lograremos hacer nada. Para dejar un vicio, una mala costumbre, un carácter difícil, es necesario convicción. Y en la otra cara de la moneda nos encontramos con el mismo panorama. Para atrevernos a buscar el trabajo de nuestros sueños, a lograr vivir en el lugar del mundo que más nos guste, a formar un nuevo habito, tener el cuerpo que queremos… no nos falta nada más que convicción y algo más.

En resumidas cuentas, al final del día, y de horas y horas de pensar en la única frase que se me quedo grabada de la conversación de la que te platique al principio. Me di cuenta que en ese contexto y en todos, no faltó tiempo, ni espacio, ni circunstancias, ni situaciones favorables, ni un lugar, ni convicción, ni señales, ni cariño, ni amor…

Para hacer lo que queremos, no nos falta tiempo; ¡NOS FALTAN HUEVOS!

También tuyo.

Alexander L.

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