Ya hace un tiempo que entre en él, entré precipitadamente y sin realmente recibir advertencias de ningún tipo. Que falta de diligencia, de haberlo sabido antes habría cambiado tanto… o tal vez no. Ya muchos pasaron por él, es meramente temporal y aunque ahí adentro los días parecen semanas, los meses años, y un año parece una eternidad… nadie permanece para siempre.
Acabo de salir del cuarto más oscuro al que en mi vida he entrado, y me alegra decir que según parece, sobreviví. En mi estadía conocí a muchas personas más que estaban dentro, a personas que ya habían salido y a personas que se encaminaban a él. En él viví miedos y muchas dudas, no supe si me conocí o me desconocí aún más. Por días y semanas no supe quién era, fui muy feliz pero también hubo momentos de desesperación. Hubo gritos, llanto, susurros, ¡suspiros! Volvió el amor, pero también el desamor. ¡Qué cuarto más aterrador!
Un cuarto a la lista… el primero de Dios sabe cuántos.
Imagino este cuarto como un “Boggart”, esa criatura mágica cuya característica, según Rowling, es tomar la forma de aquello a lo que más tememos. Y que por lo tanto es diferente para cada quién. La gente experimenta su estancia en este cuarto tan particular de manera distinta, pero todos tienen un patrón. La incertidumbre. El no saber cómo y qué tan rápido fue que llegamos a él, y que será lo que nos espera al salir, si es que existe la salida. El cuarto, ¡el primer cuarto! Dicen todos.
Es dentro de él que ponemos en duda nuestra profesión, nuestro equilibrio emocional, nuestros sentimientos, a nuestra pareja (si es que tenemos), nuestros sueños y nuestros anhelos. Yo en lo personal nunca supe que pasó, hasta que estuve dentro. “La crisis del cuarto” escuche una vez, y lo entendí todo. No eres tú, son todos, es el mundo en general. El mundo no está listo para el cuarto, y quien lo este, no es de aquí, ¡que no se engañe!
He preguntado a muchas personas, todo parece indicar que es inevitable entrar a él. Pero yo que salí, te aseguro a ti que me lees, que salir también es inevitable. Y que como cualquier reto en la vida, si logras sortearlo será solo un impulso para llegar a la meta.
De este lado, cruzando la puerta y saliendo del cuarto, las cosas vuelven a ser como antes. El drama no era el esperado, no fue para tanto. Ahora me pregunto si valió la pena desperdiciar tan valiosas horas en lágrimas, y gritos ahogados en la regadera. “La vie c’est pas rose, mais ¡c’est la vie!” (La vida no es rosa, ¡pero es la vida!)
Hoy cumplo 26 años de vida, y dejo atrás “el cuarto de siglo”, mis 25 años pasaron ya. La etapa más desesperada que he vivido hasta ahora, la he sorteado y no sin ayuda de los que más quiero. Meses terribles donde el corazón me jugo varias pasadas, donde mi vida se derrumbó dentro de mí, donde la angustia fue mi desayuno y cena, donde mi vida parecía no tener sentido, y donde mi pasado parecía inexistente.
Si, esta crisis, donde de la nada, te vuelves nada. Ese brinco entre ser una oruga acostumbrada a caminar en 10 patas, y comer hojas todo el tiempo. Y convertirte en una mariposa que debe aprender a volar para sobrevivir. Que debe olvidar lo que fue y concentrarse en quien es ahora. Ese cuarto de siglo cuando te cristalizas en un capullo esperando emerger, no sin miedo al porvenir. No sin coraje por no entender porque no pudiste quedarte donde estabas.
Pero si tú estás atravesando por la famosa “crisis del cuarto de siglo” ¡No te rindas! Sí, tus problemas son verdaderos, no dejes que nadie los minimice para ti. Tus problemas cuentan y duelen ¡pero saldrás de ellos! La verdad es que aunque no seas tan joven como la gente te dice todo el tiempo, ¡tampoco eres tan viejo como piensas!
Deja tu carrera, cambia de profesión, vende tu auto, viaja, ¡Sueña! Este es el momento de tomar tu vida en tus manos, la comida como los sueños no estarán al alcance de la mano nunca más y serás tu quien tenga que volar a nuevos horizontes. ¡Vuela! Decídete a vivir una nueva etapa, ¡Ánimo! La puerta está más cerca que nunca. Hoy es el día para dejar el cuarto atras, y empezar de nuevo.
“Vive como si fueras a morir mañana, y aprende como si fueras a vivir por siempre”
También tuyo.
Alexander L.
