Dualidad

walkingaway

Hoy es un Lunes nublado, donde todos reniegan, donde todos quieren una extensión del fin de semana, donde ven el cielo lleno de nubes grises y quieren quedarse un ratito más enredados en las sabanas. Y en vez de hacer lo ordinario, “lo que te toca hacer”, ir por tu bebida caliente favorita, seguir tirado en la cama y quizá leer, o ver un poco de tele…. ¿Pero por qué? ¿Por qué no nos cansamos de renegar semana tras semana de un día que nada tiene la culpa de nuestras frustraciones y poca energía, para darle inicio a la semana? ¿Por qué en vez de posponer la alarma 5 minutos más, no te levantas al primer timbre con una sonrisa en la cara? y te entusiasmas de que hoy es un día más que estás aquí, donde todo lo que te propongas, puedes lograrlo con un poquito de entusiasmo y esfuerzo.

Bueno, te voy a decir porque… Porque hay alguien que no te deja; que te vigila, que espera que lo escuches, que lo comprendas, que le prestes un mínimo de tu atención. Un ser que está dispuesto a darte todo lo que te hace falta y es muy sencillo de encontrar, levántate, mira al espejo y conócelo… eres tú.

Muy probablemente cada uno de nosotros somos duales, cada uno fue tomando el camino que la vida o la sociedad le impuso. Nos convertimos en el despertar contrario del sueño que forjamos de niños, porque en realidad muy pocos de nosotros somos lo que pensamos que seríamos o cerca de lo que queríamos ser. Por ejemplo yo… toda la vida he tenido frases en mi cabeza, trozos de historias que nunca escribí, y que llegan tan inesperadamente que es difícil aterrizar el lápiz mientras estoy al volante, mientras salgo de un día complicado en la oficina, después de una discusión o simplemente mientras voy caminando por la calle.

«Con los años he aprendido que las ideas se esfuman, los sueños a veces se guardan en un cajón de la memoria y los hechos son los que en verdad cuentan.»

Me encanta escribir, y comencé a la edad de 11 con un pequeño diario. Un diario al que toda la vida le he dedicado más de sus páginas al amor y a la imaginación, que a la realidad y al día a día. Por lo que pronto terminé uno, dos, tres cuadernos… al parecer nunca eran suficientes. Y ahora me resulta gracioso leerme después de tanto tiempo.

Mi dualidad radica en ello, soy la escritora que nunca he sido, y la Lic. en Comercio que llega todos los días a la oficina a dedicarse a lo administrativo. Y sí, me gusta lo que hago, pero me he preguntado muchas veces ¿Por qué no sacar a flote a esa otra persona? La que escribe el resumen del día, la que recita poemas en silencio, la que relata historias fantásticas e imagina cosas extraordinarias. Me pregunto, ¿es que todos los escritores soñaban con serlo? ¿Se imaginarían que sus letras pasarían por incontables ojos? ¿que despertarían los sueños de escritores de clóset como yo?, de esos que escriben y sienten que las palabras son el barro de sus pensamientos y la imaginación lo que le da forma. Los que en vez de bajar una imagen con una frase trillada crean la misma y te llenan la mirada y a veces el alma…

Me pregunto si esos escritores saben la sensación que causan al crear un sentimiento, al provocar esa lagrima que cae, o esa aceleración del pulso… ¿Serán consientes de que te hacen soñar? En el sentido estricto de la palabra “soñar”, porque dejaron en tu subconsciente tanto, que pensar despierto ya no fue suficiente.

He descubierto un mundo detrás de las letras, un sentimiento en cada historia, he viajado a lugares inimaginables y me he identificado con algunos textos… Es como mirarse al espejo y ver que aunque cada mente es un mundo, al final de cuentas no somos tan distintos. Es una conversación sin emitir sonido, es pedir un consejo sin la necesidad hablar, es sacar conclusiones de las vivencias ajenas, es como ver el pasado por el que caminaste o visualizar el futuro que quisieras vivir, es un todo esperando ser descubierto por alguien, por ti.

¿Por qué será que nos detenemos en el letargo de la realidad y dejamos escapar los sueños? ¿Por qué escondemos esa otra persona que vive en nosotros y nos negamos a escucharla? Quizá si de vez en cuando nos sentáramos atentos, aprenderíamos tanto de ese alguien que vive en nosotros. No es mentira aquella frase que dice “nunca es tarde para comenzar” nunca lo será mientras permanezca en tu mente, y si aún se encuentra ahí, es por qué vale la pena intentarlo.

Hoy después de tanto me animo a compartir un poco de este sueño con ustedes, intentaré sacar a flote todas esas profesiones que no necesitaron de un título universitario para demostrar que coexisten en un mismo ser… sí, en ti mismo. Una por aprendizaje y otra por talento nato. ¿Y tú? ¿Qué esperas para iniciar? Para ver que sí puedes, que sí quieres y que sí, ¡que es posible!

“Nunca es tarde y hoy puede ser el día en el que comenzar,

cambie el rumbo de tu vida.”

 Hasta la próxima vez,

Nancy G.

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