
“Cuando eliminas toda solución lógica a un problema, lo ilógico, aunque imposible, es invariablemente lo cierto”
– Sherlock Holmes
Hace unas semanas reflexionaba en algunas cosas de la vida… ¡yo y mis reflexiones!
Alguna vez te has preguntado ¿por qué tus relaciones no están siendo como solían serlo? Te has preguntado ¿por qué pareciera que tus relaciones se están enfermando, o contaminando pues? No solo estoy hablando de tu noviazgo, o de tu matrimonio, puede ser tu relación con tus padres, o tu relación con algún amigo… tal vez con tus hermanos.
Seguro te ha pasado… a mí sí.
Bueno, pues si te ha pasado y la relación en cuestión te importa, seguro la has querido arreglar. ¿Pero como arreglar lo que pareciera que no está dañado? A veces por más que buscamos, no encontramos “razón lógica” al problema; no encontramos lo que está afectando, o arruinando nuestra relación. Y al no encontrarlo dejamos de intentar arreglarlo, pensando que “tal vez no haya nada que arreglar” “tal vez así sean las cosas y ya”
Pero no, el problema en estos casos de «difícil diagnostico», no suele ser algo grande; sino todo lo contrario.
Tal como dice Sherlock Holmes, a quien cito al iniciar el texto, suele ser lo «menos lógico» a nuestro parecer. El problema suele ser algo pequeño, a veces demasiado pequeño para brindarle importancia. Cosas tan «simples» como malos gestos, silencios que no hacemos por romper, malos tratos, pequeños insultos, no creer en la otra persona, no dejarnos corregir como si ya fuéramos perfectos. Dejar de enseñarle a los demás, nuestra falta de paciencia, nuestra falta de tolerancia. Nuestra falta de ayuda, el no platicar de los detalles más cotidianos de nuestro día. El no desayunar, comer o cenar juntos. El pensar que cada quien tiene responsabilidades marcadas y que no debemos hacer “más de lo que nos corresponde”.
«Son las pequeñas zorras, las pequeñas plagas, los pequeños virus, los pequeños hongos, los que a veces destruyen cosechas enteras»
Yo tengo un gallinero, y es tan simple como esto:
Si mi gato, o alguno de mis perros entrara al gallinero, probablemente me daría cuenta de inmediato, porque seguro se armaría una revuelta tremenda, o un escándalo pues. Por lo que correría, y me las averiguaría para sacar al intruso del gallinero y así evitar una probable masacre de mis tan queridas ponedoras de huevo orgánico. Y tu dirás que es obvio… pero te contare la siguiente situación:
Hace casi 2 años, entro un intruso al gallinero, pero era algo tan pequeño, que nadie en mi casa se dio cuenta de lo que era, hasta que fue muy tarde. Se trataba al parecer un virus… primero una gallina se notó triste, pero a nadie se le ocurrió separarla de las demás. Podría ser un resfriado o cualquier cosa. El punto es que la gallina murió a los pocos días, pero ese no fue el problema. Probablemente si entrara mi gato o un perro, también mataría al menos a una gallina antes de que yo llegara a rescatarlas. El problema resultó en los siguientes 7 días, cuando perdimos aproximadamente 15 gallinas, que nos dejaron con un gallinero vacío, sin producción de huevo y con muchos cuerpos que enterrar, o incinerar dependiendo el caso.
¿Por que fue que nos ocurrió esto? Bueno, probablemente aquí haya alguien que sepa mucho de gallinas y me quiera criticar, diciéndome que de inmediato debimos separar a la gallina enferma y de inmediato a vacunar a las demás, hacer una cuarentena, o que se yo. Pero ni yo, ni nadie en mi casa somos ni veterinarios, ni expertos en gallinas, solo las tenemos como mascotas y punto.
Pero ese es precisamente mi punto, a veces vamos tan distraídos por la vida, y por nuestras relaciones, que si bien detectamos problemas como una infidelidad, violencia, un engaño, una estafa o una gran mentira e intentamos solucionarlos para salvar la relación. Muchas veces no detectamos los pequeños errores que suceden alrededor y entre nosotros mismos. Errores a los que «por ser tan pequeños» no les damos mayor importancia, y por lo tanto mucho menos intentamos solucionar. Pero que poco a poco, podrían destruir en cuestión de días, semanas, o meses una relación importante.
Es igual que la polilla, no la ves a simple vista, porque la polilla deja la superficie de la madera intacta por principio de cuentas. Ella come todo lo que esta en el interior, por lo que podrías pasar frente a una pared cubierta de madera todos los días, y pensar que todo va bien con ella. Hasta que llegue el día en que des dos golpes con tus nudillos y descubras que está hueca. Para este punto, cuando quites una tablilla, te darás cuenta que la polilla está acabando con tu mueble, con tu puerta, o con tu pared de madera. Sin que en este punto puedas hacer mucho. ¿Sabias que la polilla podría terminar con una casa entera si no la detectas a tiempo?
Alguna vez escuche un mensaje de una predicadora a quien admiro sobremanera, que se llamó “desactivando bombas de tiempo” ¡Y cuanta verdad veo ahora en el titulo del mismo! A veces en nuestras amistades, en nuestro noviazgo y hasta en nuestra misma familia se hallan bombas de tiempo que si no se desactivan, terminarán por explotar mañana, pasado mañana, o en lo que queda del año tal vez.
«Un poco de incomodidad al principio, puede ahorrar mucho sufrimiento después»
¡Cuan importante es que detectemos nuestras pequeñas malas actitudes y las corrijamos antes de que sea muy tarde! No estoy diciendo que sea fácil, de hecho, probablemente arreglar muchas pequeñas fallas, es más difícil y tardado que arreglar una grande. ¡Pero nada que valga la pena llegara en un abrir y cerrar de ojos! Hay mucho que ganar y nada que perder a la hora de arreglar las relaciones más importantes en nuestra vida.
¡Anímate! y junto conmigo ¡dile adiós a la polilla en tus relaciones!
También soy tuyo,
Alexander L.