Bailando bajo la lluvia.

DANCING IN THE RAIN

Era lunes por la mañana, las labores del día se hacían presentes; papeles por aquí, papeles por allá, pendientes que resolver, proyectos que organizar, citas que agendar y como siempre mi mente a mil por hora. No lograba concentrarme, iniciaba con alguna actividad para después interrumpirla con otra, la verdad era un caos total, veía el inicio pero jamás el fin. Así que decidí relajarme un poco y detenerme por un momento.

En mi escritorio se encontraba el riquísimo Cappuccino que me gusta tomar; solo ocupé unos minutos para decidir disfrutarlo, así que me puse cómoda, pues un sabor tan exquisito no podía ser ignorado. Quién es amante del café y la reflexión no me dejará mentir que es un momento único, el tiempo se detiene; te encuentras tú, tus ideas, tus pensamientos y tus conflictos por resolver.

Fue en ese momento tan efímero, acompañada de un Cappuccino, sentada en mi escritorio y frente a mi computadora con un sinfín de cosas por hacer, donde la película de mi vida se hizo presente. Escenas de mi pasado, presente y futuro se proyectaron en mi mente, muchas de ellas llenas de alegrías, logros y metas alcanzadas, otras no tan agradables, donde la tristeza, el dolor y la desilusión se hacían presentes.

Esa mañana lejos de solo recordar las cosas buenas y malas que me han pasado, entendí algo… Encontré que mis experiencias tenían algo en común y no se trataba solo de algo emocional, era algo más allá de sentirme triste por recordar alguna situación difícil o feliz por haber logrado lo que me proponía. Ese día descubrí que mi manera de ver y disfrutar la vida ha cambiado, y que mi forma de pensar y reaccionar ante las situaciones es diferente a lo que fue ayer. Se trataba de dos palabras que probablemente están en nuestro vocabulario: “aprendizaje” y “madurez”.

Había entendido que nadie en este mundo es perfecto, que tenemos debilidades pero también virtudes, que tenemos días buenos pero también malos. He dejado de ver el lado negativo, de quejarme por todo, de ser infeliz, de criticar y de juzgar, buscando constantemente apreciar el lado positivo de las situaciones a las que nos enfrentamos día a día. En el día tengo cientos de razones por las cuales tener una actitud negativa, situaciones en las cuales mi sonrisa pudiera desaparecer y sin embargo me basta con una razón para tener un buen día y disfrutarlo como si fuera el último. Me encanta sonreír y carcajear, con pequeños detalles de la vida aunque para muchos esto parezca algo tonto.

El punto es que no siempre fui así. Hace algunos años mí vida estaba llena de días negativos, donde solo veía los contras; no disfrutaba lo que no tenía y me frustraba por no alcanzar lo que me proponía. Me escudaba en haber tenido un día malo para pasar el resto del día con mal humor, o bien, hacerme la víctima y sentirme “depre” si algo malo me había pasado. Y te preguntaras ¿Como fue que las cosas cambiaron? Pues hoy, con una frase que me encanta quiero compartirte lo siguiente: no importa cuál sea la situación que estés pasando, debes aprender a sacar lo bueno de cada momento… recuerda que en esta vida todo es un aprendizaje.

«La vida no es esperar a que pase la tormenta,

es aprender a bailar bajo la lluvia…»

Probablemente esta idea no te resulte del todo agradable, pues puedes decir que no conozco cual es la problemática que enfrentas en la actualidad. ¡Es válido! ¿Cómo tener una actitud positiva cuando el panorama pinta mal y los bellos colores que caracterizaban el paisaje de tu vida han desaparecido? Ahora todo se ha tornado gris y no encuentras salida a ese laberinto de emociones en donde no sabes si sentir enojo, coraje, tristeza, frustración o alegría.

¿Cómo tener una actitud positiva cuando la esperanza ha terminado? Cuando no tienes ganas de seguir adelante, cuando no encuentras motivos suficientes para despertar por las mañanas. Cuando te has enamorado y alguien te ha desilusionado, cuando te han abandonado, cuando no valoran tus esfuerzos, cuando la economía no está del todo bien, cuando te sientes frustrado por no poder lograr tus sueños, cuando te das cuenta que han pasado los años y has perdido el tiempo, cuando te juzgan por un error que cometiste en el pasado o cuando te critican por lo que dejas o no de hacer… ¿Cómo?

Créeme que pudiera escribir infinidad de cuestiones negativas a las que nos enfrentamos día a día y tal vez hasta lograría escribir un libro o filmar una película. Pero no se trata de identificar cuánto hemos sufrido a raíz de eso, más bien de estar conscientes de que existe una problemática y buscar soluciones. Conozco infinidad de personas que no han logrado sus objetivos y viven en depresión, amargados y frustrados. Y se la pasan lamentando por aquello que les sucedió, ¿pero en verdad la culpa la tiene la “situación difícil”? ¿ó solo la utilizamos como excusa o como pretexto?

Quiero que te entiendas esto: ¡las situaciones o personas difíciles a las que te has enfrentado no definen tu futuro! Claro que marcan tu vida, igual que las cicatrices tan peculiares que tienes en alguna parte de tu cuerpo, ocasionadas por algún accidente cuando eras niño. Pero algo bueno salió de ahí, alguna lección aprendiste aún si no lo tienes presente. Tomar algunas precauciones, ser más cauteloso, ser sabio o analizar antes de tomar una decisión, entre algunas otras. Y así estas situaciones más bien te ayudan a madurar y a sacar el coraje que llevas dentro para demostrarte a ti mismo que eres fuerte y que puedes vencer cualquier obstáculo que se te presente. Aquí es donde reflejas lo que eres, la convicción de tus ideales y el carácter para seguir caminando a pesar de la tormenta.

¡Hoy toma la decisión de ser diferente! ¡de cambiar tu actitud! No enfoques tu mirada en lo malo, aprende a ver lo bueno a donde quiera que vayas, si empieza a llover ponte tus botas para la lluvia, aprecia el panorama y elige el mejor camino donde el trayecto sea más llevadero.Voltea al cielo y sonríe, selecciona tu canción favorita, saca tus mejores pasos…

¡y baila bajo la lluvia!

Besos,

Leslie D.

Deja un comentario