La vida también tiene modo aleatorio.

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» Voy a aprovechar los últimos días que me queden a tu lado para grabarme en la memoria la simetría de tu cara, para escuchar entre el ruido imparable de esta ciudad tu voz, para cerrar los ojos y ver tu sonrisa. Voy a aprovechar los minutos que me queden, para sentirte, aunque ya no te tenga, aunque probablemente nunca te tuve…»

Somos seres amantes de vidas pasadas, y no me refiero a la reencarnación, me refiero al amor que le tenemos a vivir en las páginas de nuestra vida que ya se han ido, vivimos almacenando no solo cosas en el armario, si no en la mente, en el corazón y en la piel. Vivimos para recordar, más no para avanzar, vivimos para el recuerdo, y no para el presente. Vamos a ver, ¿Qué elegiste para comer este fin de semana? ¿Qué tal si repites la opción que tanto te encantó de hace un mes? ¿Qué tal ver por décima ocasión esa película que tanto te gusta y de memoria te sabes sus diálogos y tus lagrimas recorren el mismo camino cada vez que llega esa escena? ¿Qué me dices de tus playlists? ¿Cuántas veces regresaste esa canción para cantarla a todo pulmón? Para cerrar los ojos, arrugar la frente, apretar el puño y cantar por tercera vez la misma estrofa imaginando que ese alguien te esta escuchando.

Vivimos, para buscar encontrar en alguien o en algo una sensación que el alma ya presenció en algún momento, vivimos para estarnos flagelando con el recuento de actos que debimos olvidar. Vamos por ahí dando tumbos porque en vez de tomar el pasado como lección lo utilizamos de venda en los ojos, he ahí el famoso dicho “solo recuerdas lo que te conviene” solo recuerdas cuando te es necesario tomar ese salvavidas llamado memoria para fundir tu presente en algo seguro, en algo que de lo que ya más o menos sabes el resultado.

Y por eso volvemos con los «ex», por esa comodidad de saber cómo funciona….

Y por eso compramos la misma marca de coche, porque ya sabes que le va a fallar…

Y por eso tomas el mismo camino de regreso a casa, porque ya memorizaste los baches, las líneas, los trazos de la calle…

Y por eso, nada es diferente, porque buscas siempre en el mismo lugar…

Es difícil, complicadísimo, salirse de la rutina; de las personas, de los lugares, de ese ambiente que recorre tus ojos a través de las 18 horas que te mantienes despierto. Pero vale la pena intentarlo, vale la pena aprender una cosa más mientras estés aquí, en este espacio, en este tiempo,  en este preciso lugar.

Ni tanto futuro, ni tanto pasado.

La cita con la que inicie es un exceso de pasado, con un futuro incierto y en constante cambio. Estoy tratando de despedirme de alguien que sé que pronto va a desaparecer de mi vida, una de esas personas con las que sabes desde un principio que no deberías de encariñarte. Y aquí estoy, disfrutando de cada día que pase sin involucrar el pasado donde alguna vez tocó mis labios y de no pensar en el futuro donde sé que se perderá todo lo que hoy, ya fue…

Hasta la próxima!

Nancy G.

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