El recuento de los daños

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Anoche tuve el sueño más extraño, algo se apoderó de mi y decidí buena idea hablar con un viejo amor del pasado…  Nunca había hablado directamente de él, pero aquí me tienen, expresando mis pensamientos al respecto.

Entenderán que uno siempre intenta quedarse lo mejor de las personas a las que queremos con todo el corazón. Pero yo me quedé con demasiado de este amor. ¿Donde pones tanto, cuando alguien no lo quiere?

Ayer mi hermano entró a nuestro gallinero, y se dio cuenta que una gallina estaba empollando tantos huevos que no podía cubrirlos a todos… (Cuando esto pasa normalmente se pierde la mitad de los pollitos, pues algunos huevos solo se pudren, y otros quedan a la mitad de la gestación y nunca nacen, todo porque la gallina no puede darles la atención adecuada a todos; tiene demasiados.) Mi hermano entró en shock cuando le dije que debía retirar algunos huevos y tirarlos a la basura… de lo contrario podría no nacer ninguno. Creo que fue la primera vez que se topo con el tema del «aborto» por llamarlo de alguna manera.

Hago referencia a esto, porque así como la gallina que excedió la cantidad de huevos que podría empollar, a veces estamos excedidos en la cantidad de amor que sentimos por alguien. No que sentir demasiado sea un error, pero creo que sí lo es, el sentirlo por alguien que no te corresponde.

Amar debe también aplicar para el karma… Tal vez en algún momento alguien me quiso tanto y yo no supe apreciarlo, valorarlo o simplemente corresponderlo. Y hoy solo sigo pagando esos platos rotos, y solo me queda esperar que este amor que siento por dicha persona, algún día sea correspondido a travez de alguien distinto.

Seamos honestos, uno no tiene que terminar de pleito con los amores que tenemos en la vida, nuestras relaciones amorosas pueden terminar pacíficamente cuando se dan cuenta que las cosas simplemente no funcionan; este es mi caso específico. Pero el terminar pacíficamente una relación (o un intento de ella) no significa que el amor se esfumara, o que después no te preguntes todo el tiempo por qué es que las cosas no funcionaron. Y no es que quieras que funcionen hoy en día, pero a veces nos quedamos trabados en la idea, ciclados en algo que para la otra persona ya es tan lejano que apenas es un recuerdo.

En el recuento de los daños, dice una de las canciones mas tristes que conozco y con las que muchas veces me he identificado… «me sales debiendo tantísimo, amor, que no puedo creer lo que escuche, ¿cómo puedes decir que te olvidaré?»

¿Mencioné que estoy hablando de un sueño verdad?

Un sueño del que me gustaría despertar pronto, saber que no escuché a mi ex hablando de otros amores, de otros romances frente a mi. Recalcando aunque tal vez sin intención, que yo ya fui, y fui hace mucho.

Y yo, sigo aquí…

Alguna vez le escribí un poema, una de aquellas tantas veces que lloré por despecho sin que él lo supiera, una de tantas que me vi solo en la madrugada sin tener a quien correr. Es algo privado, pero pareciera que lo titulé con miras al futuro, al futuro de un sueño que quisiera no haber soñado.

«Tu tan romeo… yo tan idiota»

Esta es claramente una invitación al futuro, Hoy termino con mi ex, no lo escribí para él, pero sin duda es un buen recordatorio de lo importante que es dejar el pasado en el pasado y dejar de acampar al rededor del recuerdo de nuestros viejos amores.

Me encantaría leer sus comentarios al respecto, ¿han pasado por algo similar?

también soy tuyo,

A.L.

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