A todos nos ha pasado, vamos por la vida confiados de saber el rumbo que llevamos… a veces distraídos, algunas veces prestando atención a cada detalle del camino. Pero ¿Cuantas veces nos encontramos frente a un camino que se divide en dos, y nos vemos en la necesidad de tomar una decisión? ¡Casi a diario! ¿Cierto? Miramos nuestras opciones, y si bien algunas veces elegimos sin miramientos un sendero porque estamos seguros de cuál es nuestro camino. Muchas otras veces la duda puede hacernos pasar un muy mal momento… después de todo no sabemos qué pasaría si tomamos la otra vereda.
Ahora, si bien soy alguien que se caracteriza por pensar en demasía las cosas, no creo ser el único que se frustra cuando llega la hora de hacer una elección entre dos o más caminos. Y esque hay momentos en los que, cual si estuviéramos en arenas movedizas, entre más vueltas le damos al asunto, mas parecemos hundirnos. Pero hay algo que aprendí con el paso de los años, algo que te quiero compartir en este artículo.
Te has preguntado: ¿Qué es lo que nos detiene frente a dos caminos? Si piensas que es el temor a equivocarnos, déjame decirte que estas equivocado.
“No hay nada más aterrador, que una puerta cerrada”
Fue Alfred Hitchcock “El maestro del suspenso” quien nos dio esta frase; que aunque simple, encierra una gran verdad sobre la mente del ser humano. Es una de mis citas favoritas, porque me enseña algo que considero importante saber, para usarlo a mi favor. Esta frase nos dice que no hay nada que cause más miedo que la incertidumbre… que lo desconocido. El no saber que hay detrás de una puerta puede dar más miedo que saber que detrás hay un asesino, una bestia hambrienta o alguien listo para torturarte. Solo piensa en cuantos panoramas te planteas antes de tomar una decisión… La verdad es que como siempre digo, nuestro cerebro es especialista en jugarnos bromas y esta no es la excepción.
Nuestro miedo es entonces, precisamente la incertidumbre por NO SABER que es lo que nos depara el viaje después de girar a la derecha, o a la izquierda. Lo que nos detiene, es el miedo a no saber si el mejor camino era el que dejamos atrás… Después de todo, si caperucita hubiera tomado el camino correcto no habría tenido que enfrentar al lobo ni ser devorada junto con su abuela ¿Verdad?
Si bien creo que cuando uno no siente paz, con la decisión que está dispuesto a tomar no debería moverse del lugar donde está. También creo que hay momentos donde actuar rápido será lo más preciso, y adecuado. Pues quedarte parado puede resultar igualmente desastroso. Pues es una realidad que mientras no tomamos una decisión, nada en nuestra vida puede seguir fluyendo como debería…
Míralo de esta forma: Si no sabes si estudiar Gastronomía, o Arquitectura, no podrás definir en que invertirás tu dinero. Sería una tontería que compres un juego de cuchillos si a final de cuentas vas a estudiar leyes. O que compres batas blancas si en lugar de medicina te decides por filosofía. ¿Cierto? Es por eso que muchas cosas no pueden suceder sino hasta que tomemos un camino, ¡y abandonemos los demás!
La mayoría de las decisiones en nuestra vida son paralelas: es decir, no puedes recorrerlas con la esperanza que en algún momento se junten. Así como un espacio no puede ser ocupado con dos objetos al mismo tiempo, las personas no podemos ir por la vida pretendiendo recorrer al mismo tiempo, dos caminos que representan dos opciones diferentes. Y si lo intentamos, tarde o temprano caeremos por tanto tambalearnos.
Ya serán cuatro años de que me gradué de mi licenciatura, Soy licenciado en comercio Internacional. Pero hubo una decisión que de no haber tomado habría yo sido licenciado en otra materia… Veras, antes de estudiar Comercio, estudie 1 año en la licenciatura de Negocios Gastronómicos; si, quería ser Chef. Pero por muchas razones después de un año, tuve que tomar una decisión; dejar la ciudad y estudiar en otra universidad, o simplemente cambiar de carrera. Se dice fácil y se escribe aún más, lo sé. Pero créeme; fue una decisión que trajo consigo una gastritis terrible, pérdida de peso, la salida de algunas canas, y una tristeza inmensurable por todo lo que pasaba en mi mente… Pasaron meses para que tomara una decisión.
Si bien puedes pensar que cambiar de carrera no es nada del otro mundo, (como ahora pienso yo) en ese momento para mí era algo catastrófico. Y el estrés no terminó sino hasta que después de platicar con mis padres, tome una decisión; Cambiar de licenciatura. Fue entonces que todo en mi mente se aclaró poco a poco, comencé a ver salidas a las miles de problemáticas que mi cerebro había inventado. A los cientos de panoramas que sucederían si tomaba una decisión u otra. Si fue o no la mejor elección eso realmente no importa. Nunca sabré como habrían sido las cosas si me mudaba de ciudad ¡y no me interesa! Porque mi vida avanzo, seguí viviendo, disfrute mi camino, y mi vida tomo un cauce nuevo con pros y contras propios al camino que elegí.
He aquí la importancia de tomar una decisión… el permitir que el rio de nuestra vida siga un cauce. Vivir prolongadamente en la duda de si viajar por la derecha o por la izquierda nos hará perdernos del paisaje de ambos caminos. Si viajas en avión, seguramente no tendrás las vistas que tendrías si viajas por barco. Y al ir por barco tampoco disfrutaras de las vistas que ofrece un avión desde el cielo. Sin embargo por más que lo pienses ¡no puedes estar en dos transportes a la par! ¡Es necesario decidir! ¡Es necesario tomar una decisión! De no hacerlo nos quedaremos donde estamos indefinidamente.
“Seamos fríos, o calientes…”
En medio de la incertidumbre, intenta recordar esto; lo que tengas que elegir, eligelo con convicción. Una vez que tomes una vereda, es necesario dejar de voltear a ver la que no tomamos… elige y concentrate en tu elección. Veras que no importa cual sea la disyuntiva que enfrentes; siempre todo es más claro y fácil una vez has tomado la decisión. La vida se ve con claridad… Un ultimo consejo y muy personal, no siempre el camino fácil es el mejor. Recuerda que lo que fácil viene, fácil se va… Las cosas que valen, ¡Cuestan!
“Entra por la puerta chica, porque grande es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición”
Tambien tuyo…
Alexander L.

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